martes, 19 de julio de 2016

FUEGOS ARTIFICIALES


 
Fuegos de artificio aprovechan la noche para pintar kandinskis sobre el Rin a su paso por Colonia
 
 










martes, 12 de julio de 2016

UNA RAMA DE GRANDES DIMENSIONES MATA A UN HOMBRE EN MADRID.12-07-2016

EUROPA PRESS. 12-07-2016. Un hombre de 58 años ha fallecido este martes tras haberle caído una rama de grandes dimensiones cuando estaba sentado en un banco en la calle Camino de Vinateros, en el distrito de Moratalaz, de Madrid. El accidente, según explican desde Emergencias Madrid, tuvo lugar en una zona ajardinada cercana a la parada de Metro de Estrella. A la zona se desplazaron efectivos del Samur que encontraron al hombre inconsciente y comprobaron que sufría un traumatismo craneoencefálico severo. Los sanitarios entonces le intubaron y le trasladaron con pronóstico "muy grave" al hospital Gregorio Marañón, donde ha fallecido horas después. El Ayuntamiento ha anunciado la apertura de una investigación independiente para dar con las causas que hayan podido confluir para que se haya producido este suceso, aunque ha afirmado que el árbol no presentaba signos de peligrosidad.
 
 
 
Acabo de leer esta desgraciada noticia en la prensa y forzosamente he recordado cómo hace unos días, en la calle Alfonso XI, también de Madrid, un minuto antes de que yo pasara por allí cayó otra rama de grandes proporciones encima de un coche y bloqueó la calle. Pongo a continuación un par de fotos de esa rama y la calle cortada. Creo que, si acierta a golpearme, me habría hecho más que un chichón. Tuve mucha suerte, la que no ha tenido el pobre hombre de hoy, casualmente de mi misma edad. Lo siento mucho por él.


 

Presentación de Amor fou en Centro Sefarad Israel. Madrid 11 julio 2016








Ayer, como estaba anunciado, se presentó en el Centro Sefarad Israel de Madrid la antología "Amor fou. Ebrio desván de amores locos".  Estas son algunas fotos de acto y el texto de mi intervención:


Buenas pero calurosas tardes, en el Antiguo México el culto especial de los “guerreros águila” tenía como objetivo fortalecer al Sol por medio de ofrendas. Los aztecas creían que por la noche la Tierra, a la que concebían como un monstruo parecido a un sapo que flotaba en el agua, devoraba al Sol para por la mañana volver a vomitarlo, y temían que un día no volviera a salir y no iluminara ni calentara más la Tierra con sus rayos vivificadores. De hecho, pensaban que el que tenían sobre sus cabezas era ya el quinto Sol de la serie, habiendo desaparecido los cuatro anteriores. Con los sacrificios humanos en particular se podía fortalecer la vida de ese Sol, el del Movimiento, en esa presente quinta edad cósmica. Para cuidar de este último, para que no desapareciera, erigieron en Teotihuacán una gran metrópoli con un gran conjunto sagrado, con monumentos orientados según el curso del Sol entre los que destacaban las Pirámides del Sol y de la Luna. Tan importante era para ellos este cuerpo celeste que el mejor destino en el Más Allá era el de ir a la casa del Sol para acompañarlo en el cielo, y este glorioso destino quedaba reservado a quienes perdían la vida en el combate, tratando de hacer cautivos para ofrecerlos a los dioses, así como a aquellos que eran sacrificados, o, en el caso de la mujeres, a las que fallecían al dar a luz, es decir con un futuro guerrero en su seno.
Pero esto que parece un cuento infantil de terror para escucharlo en la calidez del hogar mientras detrás de la ventana acechan la noche y el viento, no sólo es verdad (ahí están para atestiguarlo documentos como la “Historia verdadera de la conquista de la Nueva España”, de Bernal Díaz del Castillo, o recreaciones como la de la sangrienta película “Apocalypto”, de Mel Gibson), sino que esos fanáticos adoradores han pervivido a lo largo del tiempo para, en una actualización de los sacrificios humanos, asaltar las playas de nuestras costas y asarse ellos mismos a la parrilla hasta la completa consumición del órgano más grande del cuerpo humano, que es la piel.    
De modo que, acogiéndome a la generosidad del coordinador de este libro, Antonino, que ofrecía libertad de interpretación del amor fou, me pareció de justicia aportar a esta variopinta colección la verídica historia de esos amantes locos furibundos de nuestros días que se consumen alegremente hasta la extinción total en su toma del Sol. Ellos creen que lo toman, pero a su vez son tomados por él y así lo alimentan, y en ese acto sexual de ida y vuelta, en ese viaje redondo, perecen felices como mantis religiosas.  
En mi relato, salvo quizá en el título (“Cuero legítimo de amor encendido”), evocador si acaso de algunos versos de San Juan de la Cruz, no hay poesía. Su discurso narrativo viene determinado por la lógica aplastante de la alegoría.  En su ficción nadie se inmuta por nada, como en la vida misma, y si alguien ve más allá de sus narices acaba durmiendo entre la basura de un patio de vecinos, como una inmundicia más. Así que conviene ser un mono sabio.
Kafka se quedó corto, realmente muy corto. Cuanto más cerca tenemos una metamorfosis, menos nos apercibimos de ella.
Y termino dándole las gracias a Antonino Nieto, por haber contado conmigo para este nuevo libro; al editor Basilio Rodríguez Cañada; y a quienes comparten conmigo en esta publicación el amor a las palabras por brindarme el colchón de su cálida compañía.   
 
Ramón Jiménez Pérez.  Centro Sefarad Israel. Madrid, 11 de julio de 2016



jueves, 7 de julio de 2016

Amor fou. Ebrio desván de amores locos. Presentación

Esta es la invitación, con indicación de los intervinientes, para la presentación del libro el próximo lunes 11 de julio.


martes, 5 de julio de 2016

CENTRO SEFARAD ISRAEL. PRESENTACIÓN DE AMOR FOU EBRIO DESVÁN DE AMORES LOCOS


Adjunto aquí el enlace con el anuncio de la presentación el próximo lunes 11 de julio, a las 19:30 horas, en el Centro Sefarad Israel de Madrid, del libro "Amor fou. Ebrio desván de amores locos", en la que intervendré junto a algunos otros autores antologados. El relato con el que participo en el libro se titula CUERO LEGÍTIMO DE AMOR ENCENDIDO.

http://www.sefarad-israel.es/Amor_fou_ebrio_desvan_de_amores_locos_

lunes, 4 de julio de 2016

BAJO LOS TILOS









Como comentaba el otro día, en un mueble de madera de tilo jamás entra la carcoma. Y es que el tilo común europeo es un magnífico árbol caducifolio de la familia de las tiliáceas que crece espontáneamente en el norte oriental de la península Ibérica. Suele vivir en bosques sombríos, exhibiendo 30 metros de altura junto a otros árboles de gran porte. También forma parte de algunos paisajes urbanos, llevado de la mano del hombre por su importancia ornamental. Su corteza es densa y fibrosa, las hojas tienen la forma de un corazón de lados desiguales y extremo puntiagudo (o sea que son hojas amorosas), y nacen a lo largo de la rama creando un follaje impenetrable.
Pues bien, a los tilos que ahora os muestro los encontré no en el norte oriental de la península Ibérica sino en Portugal, hacia la mitad del país, si bien los descubrí también el otro día en Madrid en una calle céntrica, exhalando su aroma inconfundible y maravilloso. El árbol caído que veis en la foto no es un tilo, un tilo jamás se comportaría así. En realidad es sólo una gran rama que cayó de otro árbol justo un minuto antes de que yo pasara por ese lugar, también en Madrid, muy cerca de mi trabajo y del Museo del Prado. Me decepcionó ese espécimen, le dio sólo un poco de viento y lo desarmó, claro que si la rama me da en la cabeza también me hubiera desarmado, así que no le tengo ninguna compasión.
Pero quiero volver al tilo, un árbol que hasta el otro día yo tenía desprestigiado por la condescendiente leyenda urbana que sobre él circula por ser el fabricante de la tila, ese ingenuo remedio contra los nervios propio de las personas tímidas. Pero no, la tila, desde el momento en que conozco el palo del que procede se me ha revelado definitivamente como el mas eficaz remedio para asegurarnos serenidad y buen sueño, para suavizarnos la tos, para purificarnos la sangre. Ahora bien, la mejor manera de obtener buenos y duraderos resultados es la de tomar una taza de tila habitualmente, no de vez en cuando.  
Y es que son grandes las propiedades medicinales de la tila: es preventiva de dolencias cardiacas, de sudores, de tos, de bronquitis, de quemaduras, de insomnios y de estados nerviosos.
De nada.














miércoles, 22 de junio de 2016

CARICATURIZADO POR AURELIO CALDERÓN





En el círculo de amigos artistas en el que me he movido en los últimos años, figuraba Aurelio Calderón. Una vez, Aurelio me regaló un libro sobre los surrealistas y, a la vez que me lo dedicó, hizo el dibujo que os muestro. Esta tarde, al ordenar mi biblioteca, me he encontrado de repente con la indudable caricatura con la que, en su inconfundible estilo, me obsequió su  mirada experta de pintor. No me había fijado antes tan bien como hoy. Es cierto que Aurelio ya ha fallecido, pero al abrir esta página después de tanto tiempo me ha llegado una vaharada de ternura tan grande como el aroma de esos elegantes tilos cuya madera es impenetrable por la carcoma. Los he encontrado este último fin de semana en Portugal, ese entrañable país hermano, ya os mostraré en otra entrada cómo recolecté sus flores.
 
 
   

lunes, 13 de junio de 2016

EN LA FERIA DEL LIBRO DE MADRID 2016

Ya pasó la Feria del Libro de Madrid. En ella estuve dos días firmando y también la visité como comprador. Uno debe contenerse bastante, ya que el deseo es grande y la capacidad de leer limitada. Aun así incorporé algunos nuevos títulos a mi biblioteca ("Extinción", de David Foster Wallace; "Cuentos fluminenses", de Joaquim María Machado de Assis; "Elogio del papel", de Roberto Casati...entre otros). Los libros ocupan así su lugar entre los anaqueles, como las botellas de vino su puesto en la bodega, y esperan pacientemente su turno de lectura, como las botellas a que se las descorche en la ocasión propicia. Valga como ejemplo el de que estoy terminando ahora un libro que compré en noviembre de 1992: "El jinete polaco", de Antonio Muñoz Molina. Es un buen libro, muy bien escrito, pero un tanto pesado también, no solo por el elevado número de páginas, sino por la insistencia del autor en las vidas de los personajes que describe, pues vuelve sobre ellos una y otra vez desde distintos ángulos y con frecuencia incluso desde los mismos. Es un libro triste también, de muchos dolores y tiempos pasados. No soy muy partidario de este tipo de literatura, pero si por fin me decidí a leer este novela no fue sino porque se dio la circunstancia de que conocí personalmente a Muñoz Molina en una tertulia literaria de lectores en Madrid en febrero de este año y le presenté este ejemplar suyo para que me lo dedicara. Se quedó asombrado al comprobar la fecha en que lo compré. No es exactamente la extensión de un libro lo que frena el impulso de adentrarse en sus aventuras; por ejemplo estoy acabando también en estos días los cuentos completos del padre Brown, de Chesterton, que ocupan más de mil páginas en la edición que tengo, y he disfrutado mucho, pues en mi opinión es una literatura mucho más alegre, chispeante y realmente llena de intrigantes aventuras. Es interesante descubrir en este libro la gran influencia que tuvo en el autor su viaje a los Estados Unidos en la época en que se estaban construyendo los grandes rascacielos.
Pero dejo ya de hacer de crítico literario para deciros que estas dos fotos que muestro se corresponden a los dos días que firmé de la Feria. La primera es del 28 de mayo, día fresco de tormentas; y la segunda del 8 de junio, día que fue calurosísimo en Madrid, y en la que poso con un ejemplar de "Así me pierdo en las ciudades" en encuadernación especial de mi amigo el origamista Alejandro Allánegui, junto a otro ejemplar en la encuadernación habitual de la editorial, que siempre hace mucha gracia porque se me ve saliendo de una alcantarilla en una calle de la ciudad vieja de Ourense. Pero lo más gracioso de todo es que hay que se cree que realmente estoy escribiendo en la calle con medio cuerpo metido en una alcantarilla. Claro que ahora que lo pienso tal vez sea ésta una alegoría de mi verdadera forma de enfrentarme a la escritura de mis historias.
  
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

jueves, 26 de mayo de 2016

CLAUDIO SÁNCHEZ ALBORNOZ: ESPAÑOLES, NO SEÁIS LOCOS.


En 1976 regresó a España provisionalmente, desde su exilio en Buenos Aires, el historiador y político español, ministro durante la Segunda República y presidente de su Gobierno en el exilio entre 1962 y 1971, Claudio Sánchez Albornoz. En 1983 volvió y se asentó en Ávila definitivamente, y el 8 de julio de 1984 falleció en esta ciudad, siendo enterrado en el claustro de su catedral.
Como quisiera la casualidad que el fin de semana de su fallecimiento viajara a mi casa de Ávila desde la ciudad de La Coruña, donde entonces trabajaba, tuve el privilegio de poder asistir en el Gobierno Civil a la capilla ardiente que en él se instaló en su honor y rendirle el pequeño homenaje de mi despedida. Esto me complació más aún por cuanto yo conocía a dos de sus nietos, aproximadamente de mi edad.
Años después, revisando viejos periódicos, encontré en uno de ellos el extracto de una entrevista que le hicieron con ocasión de aquel primer viaje de 1976.  Lo publicó "La actualidad española", y en verdad que no obstante haberse vuelto ya amarillento el papel que lo recogió podría creerse que la tinta de este artículo está fresca todavía. Si me he animado a publicarlo, a pesar de su tono un tanto apocalíptico, ha sido por proceder de la enorme solvencia intelectual de D. Claudio, una autoridad como pocas en la Historia de España, cuya lucidez mental además, en el momento en que las pronunció, e independientemente de la emoción que pudiera embargarle en aquellos días cruciales de su regreso a la patria tras el fin de la dictadura, está fuera de toda duda. Me gustará, en fin, compartirlas y reflexionarlas con vosotros, como hijo que soy de esas dos Españas de Machado que debemos abolir para siempre.